Buscar este blog

* indicates required
Sí, te estás suscribiendo a mi lista de mail, pero no te preocupes, yo también odio el spam. Además, puedes desuscribirte cuando quieras.

10 libros de cuentos que deberías leer



   ¿Sabías que no fue sino hasta unos años después de empezar a escribir que me di cuenta por qué empecé por los cuentos? Sí, puede ser que sea lo más natural empezar por un formato breve, pero creo que el impulso se debió más a mis lecturas. ¡Leí muchos cuentos desde la niñez hasta la adolescencia! Y todavía contando… ¿Quieres saber cuáles fueron los mejores?

Diez_libros_cuentos_deberias_leer
 

10 libros de cuentos que no te puedes perder

 
  
   Y al final resulta que sí, uno escribe lo que lee. Mi primer blog fue de cuentos y aquí todavía publico varios porque sigo escribiéndolos, me encantan. En las varias reorganizaciones y limpiezas de mis bibliotecas vi todos los libros de cuentos que había leído durante mi niñez y adolescencia y me hice consciente de dónde provenía ese amor. A partir de la adultez comencé a leer más novelas, en balance general se invirtió, pero todavía me llaman los cuentos y estoy intentando que mi lectura se amplié más cada año.
   Como creo que muchas veces se dejan de lado los cuentos, para favorecer a la novela o porque muchos adultos lo relacionan con una palabra infantil (como si Cortázar fuera cosa solo de niños), voy a hacer un listado de los mejores libros de cuentos que leí hasta hora. Aquí vamos:
    Libro_logo
  • Socorro de Elsa Bornemann -> ¿y sí, empiezo con uno más destinado al público infantil, pero es que lo adoré de chica, lo leí decenas de veces.
  • Cuentos de la selva de Quiroga -> es un clásico, ¿realmente no lo leíste?
  • El candor del padre Brown de Chesterton -> ya estamos en mi adolescencia. En este caso leí varios, tomo I, tomo II, y estoy pensando en comprármelo en inglés, vi por ahí uno que recopila todos los relatos del padre Brown.
  • Las llaves de diciembre de Varios autores -> lo leí hace muchos muchos años y todavía recuerdo sus historias como si lo hubiera leído ayer. «La plaga de Midas», un clásico. 
  • Cuentos de Lovecraft -> hace unos años la editorial Andrómeda había sacado una colección con los cuentos comentados y en orden cronológico. Creo que no la terminaron, pero si te gusta Lovecraft, es una muy buena opción. 
Tip: Comienza con las selecciones de cuentos de varios autores, así encontrarás uno al que te animes por más.
  • Canciones perdidas de Orson Scott Card -> hay varios en esta serie que se llama Mapas en un espejo y algunos me gustaron más que otros. ¿Sabías que El juego de Ender nació como un cuento?
  • Cuentos completos de Poe -> había leído muchos sueltos antes de comprarme este libro, ¡y entonces me los releí casi todos!
  • La mente alien de Phillip K. Dick -> cuentos de extraterrestres y ciencia ficción, ¿qué más se puede pedir?
  • Bloodchild de Olivia Butler -> más cuentos de ciencia ficción de una autora que conocí hace poco, creo que el año pasado o el anterior. 
  • Las doce moradas del viento de Úrsula K. Le Guin -> seguimos con ciencia ficción y algo de fantasía con una de las mejores escritoras del género. Cuando sea grande, quiero ser como ella.

Si crees que los cuentos son solo para chicos, te estás perdiendo un mundo de buena literatura. Twittea 
  
   En resumen, los cuentos son una opción válida para todas las edades y los gustos. Me gusta confirmar que tengo la sana costumbre de leer tanto novelas como cuentos. Siempre es mejor la variedad y mantener la mente abierta.
   ¿Tú qué piensas? ¿Lees cuentos?

Tapa_Cuentos_mitologicos

¿Quieres un libro de cuentos gratis?
Consíguelo al suscribirte a mi lista de correo.

* indicates required



Sí, te estás suscribiendo a mi lista de mail, pero no te preocupes, yo también odio el spam. Además, puedes desuscribirte cuando quieras.
Si ya eres suscriptor, solo tienes que actualizar tus datos y elegir el regalo que quieras, ¡pueden ser todos!


Seguir leyendo...

El jardín



Cuento_El_jardín
 
   Lo recorría por última vez. Eso se había dicho hacía una hora, y siempre se encontraba dando otra vuelta. ¿Y cómo no? El jardín era diferente a cada instante del día, una belleza siempre mutable. Hacía rato que había caído el sol, y ahora esperaba el alza de la luna, cuando todos los colores se apagaban para teñirse de azul, gris y plata.
   Ella dio una última caminata entre las enormes plantas y sus todavía más grandes flores y se prometió ir a dormir antes de la medianoche. Estaba ya en los últimos días de su carrera de arquitecta de jardines. No tenía dudas de que ese trabajo la haría feliz, ¿cómo podía ser de otra manera?
   Poco después de recibirse le llegó la carta que todos sus compañeros estaban esperando. La habían aceptado para trabajar en una de las empresas creadoras de jardines más importantes del país, no solo realizaba el mantenimiento de los jardines más grandes de la ciudad y les proveía plantas a los diferentes edificios administrativos, sino que además tenía jardines propios y contaba con laboratorio de investigación para hacerlos todavía mejores.
   En las primeras semanas, no hacía mucho o por lo menos sus tareas le parecían insignificantes. Ayudaba en el departamento de crecimiento acelerado, solo para un diez por ciento del total de las plantas del jardín interno, aunque ella todavía no sabía por qué.
   Se recostó en el respaldo de la silla y suspiró.
   —Ni siquiera entiendo lo que hago.
   Su jefe acababa de irse y solo le quedaba una hora para…
   Vio el reporte que había preparado, su jefe no se lo había llevado. Salió corriendo tras él. Al principio no notó nada raro, solo se apresuró entre la penumbra y las grandiosas plantas a su alrededor. Después, cuando vio que también había gente, se detuvo.
   —Perdón, yo no…
   Al acercarse, descubrió que no estaban despiertos, sino que colgaban de las grandes plantas, como frutos. En aquel jardín, crecían personas.
   En su apuro no había reparado en que la puerta abierta que había atravesado, no debía haberlo estado. Siempre la había visto cerrada y siempre se había preguntado. Así como se había cuestionado muchas cosas desde que había entrado a trabajar allí. ¿Qué era con exactitud lo que estaba haciendo crecer?
   Su jefe le había dicho que eran cultivos especiales, únicos, no podía haber dos iguales. Sin embargo, ella sabía que las plantas podían ser muy similares. ¿Estarían creando nuevas especies? ¿Para qué? No tenía sentido inventar tantas, ya existía una gran variedad y todas eran muy hermosas.
   Ahora, mientras paseaba en ese jardín donde brotaba gente dormida, un entendimiento intentaba entrar en su cabeza, y ella luchaba para dejarlo fuera.
   Las plantas eran enormes y prácticamente ocultaban a las personas que se acurrucaban en sus grandes hojas. Se acercó a una de ellas. Tenía los ojos cerrados, pero podía ver cómo bajaba y subía su pecho. ¿Podría oírla? ¿Sentirla? Estiró el brazo y rozó la mano de aquel hombre, estaba tibia. Se volvió para mirar el sol, no llegaba allí en ese momento. Dio un salto cuando sintió que le acariciaban los dedos. La mano de él se había movido, si bien seguía con los ojos cerrados.
   Dio un paso atrás a la vez que intentaba detener a su alocado corazón. Entonces oyó voces, se acercaban. Se escondió entre las magnas hojas, después de revisar que no hubiera nadie, y esperó.
Dio un paso atrás a la vez que intentaba detener a su alocado corazón. Twittea 

   Se aproximaba un grupo de personas, no reconocía sus caras, aunque sí sus uniformes. Eran los que arreglaban el jardín, los que podaban, los que sacaban las malas hierbas.
   —No puede ser —susurró ella, pero no podía dejar de mirar.
   El grupo se dispersó, sin dejar de hablar entre ellos, y examinó a las personas a su alrededor.
   —Este tiene un brazo torcido —dijo una mujer.
   Uno de los hombres se volvió.
   —Ah sí, he visto eso antes, no se enderezan.
   La mujer sacudió la cabeza mientras se agachaba para sacar algo de su caja de herramientas: una enorme tijera de poda.
   —No —musitó ella.
   La mujer se acercó al brazo doblado y ella cerró los ojos con fuerzas. Escuchó cómo algo caía contra el piso, y se negó a mirar.
   —Aquí hay algo que no debería estar —dijo el hombre y ella abrió los ojos y se apretó contra las plantas; no obstante, él no señalaba en su dirección.
   —Ayúdenme —dijo mientras tiraba de un adolescente clavado en el piso—, está atorado.
   Ella jadeó y salió corriendo.
   —¿Oyeron eso?.
   Aun cuando el jardín era enorme, no había lugar donde esconderse. En cada recoveco había un durmiente, como un hotel lleno.
   No tardaron mucho en encontrarla. Como no podía ser de otra manera, un jardinero conoce cada rincón de su jardín. Fue el jefe el que la halló acurrucada entre dos grandes hojas, no muy lejos de otra persona y con la vista clavada en ella. La llevaron hasta el laboratorio.
   Ella los oía discutir del otro lado de la puerta. Estaba sentada en su lugar de trabajo, envuelta en mantas y con un té ya frío en las manos.
   Ahora no importa ahora, es mejor decírselo.
   Ella no está autorizada.
   Ya lo vio.
   ¿Y cómo lo tomará?
   No lo está haciendo muy bien.
   Necesita tiempo.
   Se oyó el golpe de una puerta al cerrarse. Ella notó que ya no estaba sola, y no quiso mirar.
   Su jefe se sentó frente a ella y esperó a que levantara la vista.
   —Sin dudas tendrás preguntas.
   —No entiendo —susurró ella.
   Él asintió en silencio. Suspiró y se restregó los ojos.
   —Empezaré por el principio, supongo. Sabes que hace varios siglos nuestra sociedad evolucionó a una más ecológica, una más conectada con la naturaleza.
   —Los grandes jardines —dijo ella mecánicamente sin quitar los ojos de él.
   Él asintió con una sonrisa.
   —Se buscó una mejor conexión de nosotros con la naturaleza.
   —¿Entonces se hace crecer a algunas personas de las plantas?
   Él vaciló.
   —¿A cuántos? —ella se irguió.
   Él no contestó.
   —¿Todos?
   —La evolución de los experimentos no fue, mm, la esperada —abrió los brazos—, ahora no cultivamos solo plantas, sino ambos.
   —Pero yo…
   Él asintió por tercera vez.
   —Yo recuerdo mi niñez, con mis padres.
   —Recuerdos implantados.
   —¿Cuántos?
   Él se encogió de hombros.
   —Hasta la adultez, más o menos los veinte años. La universidad fue real.
   —La univer… —ella de detuvo y se mojó los labios con la lengua—, yo recuerdo tantas cosas de cuando era niña. ¿Y mi familia?
   —Todos lo somos.
   —No —sacudió la cabeza ella—, los de mis recuerdos, mi madre, mi padre.
   —Las personas cercanas a ti en el jardín, aunque ellos no son más que rostros implantados en tu memoria.
   —No.
   Ella se levantó y salió corriendo.
   —¡Ya no están allí!
   Ella revisó el jardín como loca. Encontró una persona marchitándose con el rostro de su padre. Y se quedó allí, secándose, sin nunca florecer.


   Este cuento se publica por primera vez.


Este cuento forma parte del recorrido del frío, puedes acceder al siguiente a través de la palabra clave o desde aquí Recorrido_logo.



¿Te gustan los cuentos? ¿Te gusta la mitología?
¡Entonces te va a gustar este libro!

Tapa_cuentos_mitologicos
Consíguelo gratis al suscribirte a mi lista de correo.

Seguir leyendo...

Herramientas de escritura (2): las que estoy probando


  
   En el post anterior de esta serie te comenté las herramientas que ya probé, ¿qué te parece si pasamos a las que estoy probando ahora?

Herramientas_escritura_que_estoy_probando
 

Herramientas de escritura que estoy probando

 
   Esto es una advertencia: si ingresaste en el mundo de las planillas/plantillas, no podrás salir de él. Como había comentado en la entrada anterior, es común encontrar plantillas en los diferentes libros de escritura, ya sea para: diseño de personajes, diseño del mundo, diseño de la trama, secuencia de escenas, etc. Son interminables, en cantidad y extensión. Caí en ello hace unos años y si bien la planificación detallada no va conmigo, sigo usando versiones abreviadas para algunos puntos. Esta es una evolución de la herramienta. Estoy generando mis propias plantillas diseñadas específicamente para mí.
Escritura_logo   Volvamos a los productos digitales. Si ya luchaste con el Word y el Excel, sabrás todas las limitaciones y desventajas y te habrás preguntado si no hay programas específicos para escritores. ¡Y los hay! Al principio fui bastante renuente a probarlos, me parecía que complejizaban el asunto demasiado, pero finalmente me decidí a probar. El primero fue Ywriter y si bien no le di mucho uso, me pareció interesante la parte de planificación de fechas. Ahora estoy utilizando Scrivener. Lo elegí principalmente para crear ebooks, pero ya estoy escribiendo con él y familiarizándome con las funciones. La facilidad para mover secciones de texto de un lado a otro es hermosa.

Tip: Acostúmbrate a probar nuevas herramientas cada tanto, así disminuyes la renuencia a los cambios.

   Tal vez esta herramienta debería haberla mencionado primero, porque sirve para la generación de ideas, pero me pareció comenzar con los puntos ya vistos en el post anterior. Bien, para la generación de ideas se pueden usar las plantillas; sin embargo, lo que estoy utilizando ahora son los mapas mentales. No es nuevo para mí porque los usaba durante mi etapa puramente estudiantil y perdí un poco la costumbre al comenzar a trabajar. Intenté recuperarla hace unos años y en este momento quiero afianzarla. Hay algunos programas para esto también, aunque no estoy segura de probarlos porque, para mí, justamente el mapa mental es libertad y la libertad es garabatear en un cuaderno.

Si la herramienta no se adapta a ti, adáptala tú. Twittea 

   En resumen, la evolución es una constante tanto en las herramientas que utilizas como en la forma que las usas. La personalización suele ser el segundo paso. Y a veces, hay que recuperar algo del pasado. Estos son los pasos de mi segunda y actual evolución:
    • Plantillas personalizadas.
    • Programas para escritores:
      • Ywriter (por ahora en desuso)
      • Scrivener.
    • Mapas mentales.
   ¿Qué me dices? ¿Cuáles son las herramientas específicas para escritores que utilizas? ¿Diseñaste algunas propias?

 

¿Quieres empezar a escribir?
Conoce mi nuevo libro: ¿Quieres escribir una novela?
Quieres escribir una novela_Tapa

¿Quieres una muestra del primer capítulo del libro?
Consíguela gratis al suscribirte a mi lista de correo.

* indicates required



Sí, te estás suscribiendo a mi lista de mail, pero no te preocupes, yo también odio el spam. Además, puedes desuscribirte cuando quieras.
Si ya eres suscriptor, solo tienes que actualizar tus datos y elegir el regalo que quieras, ¡pueden ser todos!

Seguir leyendo...