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El bosque y la llanura


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   Se despertó de un salto, desorientada. Tardó varios minutos en reconocer el lugar donde se encontraba, se veía muy distinto a la luz del día. A su alrededor la llanura se extendía más allá de la vista. Excepto detrás de ella donde se encontraba el bosque. Había estado sumergida en él durante días, lamentando su decisión de atravesarlo. No se encontraba en su mapa, esa debería haber sido razón suficiente para rodearlo.
    Se puso de pie sacudiendo su cabeza, mientras trataba de concentrarse en su próximo paso. Por supuesto, tendría que encontrar refugio. Buscó su mochila y la encontró colgando de una rama truncada, todavía dentro del bosque. Titubeó unos instantes, sentía que si volvía a acercarse sería arrastrada dentro de él. Pero ahuyentó ese sentimiento antes de que se apoderara de ella y pretendió no tener miedo. Arrebató la mochila de un tirón y se alejó de un salto.
    Trató luego de encontrar algún indicio de la dirección más conveniente a seguir. Al cabo de unos minutos decidió que lo mejor sería dar la espalda al bosque y perseguir su propia sombra. Durante varias horas caminó sin descanso. El vacío que se le presentaba invitó a su mente a llenarlo con recuerdos.
    El sol había ya concluido su recorrido cuando se vio forzada a resurgir de entre ellos. Sintió que algo estaba mal. Lo supo. Su cuerpo se detuvo tratando de asimilar lo que veía su mente. ¿Cómo podía tenerlo en frente? Otra vez allí, el bosque.
    ¿Sería el mismo que había encontrado hacía dos semanas, el que no estaba en el mapa? Los árboles eran iguales, torres de marfil negro que se elevaban hasta el mismo cielo encarcelando al sol. Desde su pie no podían verse las copas, ¿habría hojas allí? Un aire frío corría entre ellos, no había duda, era el mismo bosque. El terror la apresó en su totalidad, la llanura era sólo un claro en el bosque. Su libertad había sido sólo una ilusión, una pausa.
    Bajo la luna la temperatura había descendido notablemente. Y ella parecía congelada, su mente en blanco como el claro a sus espaldas. Y en frente el bosque, esperando.


   Este fue mi primer cuento publicado en papel, formó parte de la antología «Relatos andantes» (Selección de textos 2005 - Editorial Dunken). Como existía un límite máximo de palabras que los textos enviados debían cumplir, esa es una versión breve del original.
    También fue el cuento que inauguró el blog Hojas de cuentos, el cual estuvo activo durante varios años. Allí se publicó en octubre de 2007. Posteriormente, dio nacimiento al relato «Aglaya».


Este cuento forma parte del recorrido del bosque, puedes acceder al siguiente a través de la palabra clave o desde aquí Recorrido_logo.

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