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Quemado


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   El olor a quemado era intenso. Se pegaba al interior de la nariz. Lo atravesaba todo hasta anidar en la garganta.
   Los vecinos tosieron. Con ojos llorosos, se defendieron con manos y dedos frenéticos. El inasible humo se extendió por todo el edificio. Luego se dilató y abarcó la cuadra.
   Él llegó entonces y, antes de abrir la puerta, frunció la nariz. Retrocedió un paso. Tanteó la pared hasta el timbre de su departamento.
   ―¿Querida? ―alcanzó a balbucear.
   ―Sí ―gritó ella desde el otro lado―, eh… no subas… ¿Por qué no compras algo? Creo que se me pasó la cena.


   Este cuento se publicó originalmente en el blog Hojas de cuentos, el cual estuvo activo durante varios años. Allí apareció en diciembre de 2014.


Este cuento forma parte del recorrido de las manos, ¿te animas a seguirlo? Puedes acceder al siguiente a través de la palabra clave o desde aquí Recorrido_logo.

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